Javier García, Joyas y diamantes

Un nuevo y gran diamante amarillo de 72 quilates hallado en la mina de Lesotho

Diamante Legend

Un nuevo diamante de grandes dimensiones, 72 quilates exactamente, ha sido encontrado el pasado fin de semana en Lesotho, en el Sur de África, concretamente en la mina de Liqhobong. Es en este país donde en los últimos tiempos se han encontrado varios de los diamantes más grandes. En el mes pasado se encontró un diamante blanco de 70 quilates que ya fue subastado a un precio que se desconoce. En diciembre del 2018 se vendió otro diamante de 46 quilates por aproximadamente 1 millón de dólares.

Es precisamente en este país sudafricano, donde a principios del 2018 fue encontrado un diamante de 910 quilates, en la mina de Letšeng, el llamado “Lesotho Legend” en honor a su país de origen. Se trata de un diamante de calidad D superior y supone el diamante con calidad gema más grande encontrado nunca en esta mina. Este diamante fue vendido por 40 millones de dólares, lo que colocaría a esta mina de kimberlita como una de las mayor valoradas, en dólares por quilate, del mundo. La kimberlita es un tipo de roca ígnea volcánica, potásica, que supone una de las fuentes más importantes de diamantes.

Como explicábamos en nuestro artículo anterior sobre el hallazgo del diamante 552, existe un gran número de grandes diamantes que se han ido encontrado en nuestra historia más reciente. En este artículo os presentaremos algunos de ellos.

En primer lugar, el diamante Sergio, con un peso de 3.167 quilates. Este diamante tiene un color negro carbón que le da un aspecto único. Se cree que este color se debe a la posibilidad de que el diamante tenga un origen meteórico. Después de ser llevado a Londres y ser exhibido en la Feria de las Industrias Británicas en 1949, este diamante fue finalmente separado en partes mucho más pequeñas para uso industrial.

La Estrella de Sierra Leona es el cuarto diamante más grande con 968,9 quilates. Esta gema fue adquirida en 1972 por Harry Winston, joyero de Nueva York, por menos de 2,5 millones de dólares. En un inicio, la joya se pulió como una única, pero debido a un defecto interno, tuvo que ser re-tallada en 17 partes de las cuales 13 se consideran perfectas. La parte final más grande terminó pesando 53,96 quilates, unos 10,79 gramos.

El diamante Woyie River, que originalmente pesaba 770 quilates, debe su nombre al río en el que fue descubierto, el río Woyie, ubicado en África. En el momento de su hallazgo, este diamante se colocó como el tercero más grande encontrado en África, detrás de El Excelsior y el Cullinan. Finalmente, este diamante fue tallado en Londres, donde se dividió en treinta gemas de 282,36 quilates en total.

Otro gran hito de la historia de los diamantes es el Lesedi La Rona o "nuestra luz" en el idioma tswana, una maravilla de la naturaleza, originalmente de 1.109 quilates y de tamaño parecido a una pelota de tenis. Fue encontrado en la mina de Karowe en Botswana, en noviembre del 2015 junto con otra maravilla, el Constellation Diamond de 813 quilates.

La mina de Karowe pertenece al cien por cien a la compañía canadiense Lucara Diamond. Karowe, que significa piedra preciosa en el idioma local, es una mina de vanguardia, una de las principales productoras mundiales de diamantes tipo IIA de gran calidad y actualmente con un rendimiento al alza. Su reservas se encuentran desde la superficie hasta una profundidad de unos 324 metros y se estiman en unos 2,96 millones de quilates.

El diamante Constellation fue vendido casi seis meses después de su descubrimiento por 63,1 millones de dólares a una empresa con sede en Dubai. Esto estableció un récord en el precio de venta de un diamante en bruto jamás alcanzado, suponiendo un total de 77.649 dólares por quilate, en un momento de fuerte presión sobre el precio en el mercado de los diamantes.

Posteriormente, en junio del 2016, el Lesedi La Rona, en su estado original sin cortar, se intentó subastar por la famosa casa de subastas Sotheby’s, en su sede londinense, pero no se pudo vender porque la puja no alcanzó la reserva mínima. La subasta se paró en los 61 millones de dólares, a los que sumados lo que se conoce como la prima del comprador de un 12 por ciento, hubiese incrementado el precio final hasta los 68 millones de dólares. En aquel momento el precio por quilate resultante de 62.000 dólares fue considerado ya muy alto.

Al final este diamante fue vendido en septiembre del 2107 por un total de 53 millones de dólares, siendo éste un claro ejemplo de que no solamente el tamaño es un factor importante en la industria de los diamantes. La mayor dificultad en el corte, comparada con el diamante Constellation, fue determinante a la hora de valorar las posibilidades y el valor de la piedra una vez tallada y pulida.

El diamante más grande resultante, el Graff Lesedi La Rona, que actualmente cuenta con 302,37 quilates, es el diamante más grande y con la mayor claridad y calidad jamás certificado por GIA, y el diamante de talla esmeralda más grande que existe en el mundo actualmente.

Este diamante fue tallado y pulido por el equipo de gemólogos y pulidores expertos dirigidos por Laurence Graff y fue gracias a la tenacidad y experiencia de éste que se logró extraer un diamante principal de más de 300 quilates, junto con otros 66 diamantes. Se invirtieron para ello más de 18 meses de investigación, utilizando láseres de última generación, así como el software más sofisticado, que permitió trazar las incisiones que lograron dar con la silueta final de este diamante excepcional y que respetase al máximo su esencia natural.

Detectar las imperfecciones naturales de la majestuosa piedra, respetando su idiosincrasia y lograr así extraer semejante maravilla, con su superficie lisa como el espejo, requirió de cientos de horas de pulido. Se dice que la formación musical del maestro Graff le permitió incluso utilizar su oído de músico para poder percibir hasta el último detalle del sonido que producía la progresión del láser durante este proceso. Es por eso que la experiencia artesanal y la habilidad de los maestros joyeros es determinante a la hora de decidir sobre la calidad de los diamantes.

Los 66 diamantes restantes, denominados “satélites”, también fueron pulidos junto con el Graff Lesedi La Rona, Su tamaño varía desde menos de un quilate hasta más de 26 quilates y cada uno de ellos posee la inscripción de Graff junto con su número de GIA único, por supuesto todos ellos acompañados de su certificado de autenticidad de Graff y el de GIA.

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